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Elementos de un Altar de Muertos Tradicional

Una de las tradiciones mexicanas que más llama la atención al rededor del mundo es la de el Día de Muertos... dicen que a los mexicanos nos gusta la muerte y que nos reímos de todo, hasta de la 'huesuda' misma, un poco de razón hay en esto último, aunque lo que sí es innegable es que siempre nos gusta tener presentes a esos seres queridos que se nos adelantaron en el camino, es por eso que procuramos recordarlos y honrar su memoria cada que podemos, por lo tanto ésta tradición es una de esas que más fibras sensibles toca, para reír, para llorar, para recordar, para deleitar

 

Por: Magnolia Flores Tapia

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Twitter: lithiumdolly

 Ésta fiesta es una de las que considero más mexicanas y con más riqueza, porque es más que palpable la fusión de dos culturas, de dos creencias que dieron lugar a una amalgama muy interesante. Por un lado están las ofrendas que desde siempre nuestros antepasados prehispánicos hacían a sus difuntos, incluso en el momento de la muerte, pues creían en una vida más allá de ésta; nuestros ancestros creían que quien se iba necesitaría comida para el viaje y algunas de sus pertenencias para estar en el otro mundo. A la llegada de los españoles dicha tradición fue imposible de erradicar  por completo así que se le comenzaron a agregar elementos cristianos. 

Sin duda los altares para nuestros difuntos dotan de cierta espectacularidad a la fecha, pero también son la mejor forma de recordar a los que ya se fueron y aunque la simple intención basta ofreciendo en una mesa lo que a ellos más les gustaba, lo mejor siempre será tratar de seguir esos elementos utilizados por tradición ya sea en la usanza cristiana o en la prehispánica, lo importante es evitar que algo tan bello y tan nuestro quede en el olvido. 

Por todo lo anterior es que he decidido compartirle los elementos constitutivos de un altar tradicional con elementos católicos – cristianos y al mismo tiempo te comparto sus significados para que sepas el por qué de cada uno de ellos. 

Cabe destacar que está información la obtuve gracias a la Profesora María de Lourdes Torrez Alaniz, quien es profesora de preparatorias de la Universidad de Guadalajara y cronista del municipio de Juanacatlán; Jalisco.

 

ELEMENTOS...

Un altar tradicional se conforma de tres niveles (sin contar el suelo, ese no se cuenta como nivel), mismos que representan el limbo, el purgatorio y el cielo.

En el primer nivel (de abajo hacía arriba) se colocan juguetes y dulces, debido a que está dedicado a los niño, no importa si tu altar está dedicado principalmente a un adulto, éste nivel siempre será para los niños. 

En el segundo nivel se coloca la comida que le gustaba al difunto, si no es alguien en especial coloca comida l mexicana: tamales, mole, pozole, etc. En un costado de éste nivel coloca un plato con tortillas, un jarro con agua y una veladora, ésto va dedicado a esas ánimas a las que nadie les hace altares o que ya se olvidaron de ellas.

Cabe destacar que de preferencia toda la comida se coloca en trastes de barro, platos, ollas, cazuelas y jarros. 

En el tercer nivel van los efectos personales del difunto (ropa, algunos accesorios que solía usar), así como su fotografía, una Biblia y un rosario (propios de la religión católica), un vaso con agua para que el difunto sacie su sed del camino, añade además un plato con sal que indica que el muerto estaba bautizado y una vela (preferentemente cirio) cuya luz señala el camino al altar.

En la base del altar (el piso) se coloca una cruz de ceniza que significa: polvo eres y el polvo te convertirás. 

El camino al altar se señala con pétalos de flores de campoasúchitl (de color anaranjado), que es la flor de los muertos.

Algunas personas colocan trozos de caña y una alfombra de alfalfa para que se refresquen los pies después de tan larga caminata. En el camino y en el altar también se añaden calaveritas de azúcar que simbolizan la dulzura de la muerte. 

En platos o charolas de barro y madera se colocan ofrendas a la tierra: maíz, frijol, habas, arroz, etc. Además de jarros con bebidas tradicionales mexicanas, por ejemplo: atole, el cual después puede ofrecerse a la familia o a los visitantes del altar. 

El altar se adorna con banderitas de papel de china picado y lazos adornados con el mismo en señal de fiesta. Los colores utilizados deben ser: negro (luto), rosa mexicano (alegría) y morado (luto cristiano y el color del mundo de los muertos en el mundo prehispánico). Las banderitas de papel de china se arman con popotes (o palitos) y se colocan en todo el altar encajadas en cítricos (naranjas, mandarinas, toronjas), éstos últimos simbolizan la amargura. 

En cada una de las esquinas del altar se colocan veladoras envueltas en papel rojo representando los 4 puntos cardinales para orientar al alma del difunto y se agrega una por cada persona extra a la que desee dedicarse el altar, al encenderlas es adecuado repetir sus nombres en vida. 

**Cuando el altar está dedicado a un niño, los colores de las banderitas de papel y del papel picado varía, ya que, pueden incluirse todos los colores que se deseen con el propósito de que sea más festivo, aunque su altar se coloca para el 1ro de noviembre día de los Santos Difuntos o Ángelitos, como se les dice cariñosamente. 

Conserva nuestras tradiciones, recuerda a esos seres amados que ya no están haciendo un altar, reuniendo a la familia, riendo con una también tradicional “calaverita” (versos en ton de burla o de broma dedicados a alguna persona que generalmente aún sigue viva) y desde luego, disfrutando de esa delicia que supone disfrutar de un pan de muerto acompañado de una buena taza de chocolate o café. 

No está mal abrazar tradiciones de otra cultura, siempre y cuando cuidemos principalmente esas tradiciones que nuestros ancestros nos han heredado. 

 


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