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El lobo de Wall Street

Por Oz Castro

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@oz_castro

Hablar de las películas del gran director Martín Scorssese es hablar de un cine profundo en temas controversiales que tienen que ver con la cultura estadounidense en términos de mafia y negocios truculentos; recordemos películas como “Casino” donde el personaje de Sam Rothstein, era un corredor de apuestas que llegaba a controlar uno de los casinos más importantes de Las Vegas en los años 70 gracias, por supuesto, al crimen organizado.

 

“Casino” estuvo basada en la vida de Frank Rosenthal, un mafioso que tuvo que abandonar Las Vegas para unirse a  un nuevo tipo de “gangsters encorbatados”, me refiero a los corredores de bolsa que en la era de Regan hicieron millones de la noche a la mañana sin derramar una sola gota de sangre y cuyo recinto de la discordia estaría en Wall Street. Era  1987, cuando Scorsese ponía punto final a Casino.

Más de veinte años después, se aventura en la historia de estos mafiosos de cuello blanco para relatarnos lo que eran capaces de hacer esos “lobos de Wall Street”, que por cierto, la película comienza precisamente en 1987 y en uno de los momentos del crack bursátil conocido como el "lunes negro". 

Leonardo DiCaprio interpreta a Jordan Belfort, un ambicioso broker (vendedor de acciones) que empieza a trabajar el 19 de octubre de 1987 y que tiene que iniciar de cero a idear la manera de crear, de vender acciones y hacer surgir de la nada a todo un emporio de acciones “especulativas de valor” o lo que también es conocido como “bonos basura”

Es interesante cómo Belfort y sus “socios” son una parvada de lenguas sueltas que lo único que saben hacer bien es: hablar, sin tener la mas mínima idea de lo que en realidad vendían. ¿Acaso Scorsese nos quiere dar unas clases de lo que son verdaderamente la compra y venta de acciones? Creo que sí, magistralmente lo hace porque es fácil comprender el mundo de la bolsa, pero bueno, ya me desvié... como les decía, sus “socios” son enseñados por Belfort a mentir por teléfono, a mostrarse decididos con los negocios, convirtiéndose en unos vendedores de ilusiones especializados en estafar a la gente con la promesa de que todo el mundo puede enriquecerse de la noche a la mañana. Sin embargo, la ambición  llega más allá cuando deciden perseguir clientes millonarios, obviamente moviéndose en la ilegalidad. La corredora de bolsa de Belfort se convierte en todo un fenómeno en Wall Street y el FBI empieza a investigar todos los blanqueos de dinero y las evasiones fiscales.

La peculiaridad de Scorssese reside en la manera en que siempre incluye en su cine una cierta denuncia al “american way of life” donde lo ilegal es una forma de subsistencia.  Belfort y sus amigos ganan muchísimo dinero pero a la vez son unos delincuentes capaces de comprar voluntades y simpatizantes celebrándoles el triunfo que significa ser respetados en Wall Street.

El lobo de Wall Street, significa bacanales y orgías de placer con cocaína, anfetaminas, corrupción, compra de voluntades... pero que a fin de cuentas los convierte en hombres “respetados” internacionalmente, algo que, esta muy en boga últimamente.

Sin embargo, que al principio la personalidad de Belfort no era truculenta, ya que, todo su cambio inició a raíz de que su mentor le da un par de consejos en los que asegura que para triunfar como corredor de bolsa sólo se necesitan dos cosas: consumir cocaína y masturbarse sin parar, ya que eso, lo mantendrá en un estado de excitación constante. 

Definitivamente ésta película nos muestra el triunfo del capitalismo y de los amos del dinero, ésos que manejan las cosas y a los políticos tal como si fueran marionetas haciéndolos decir esas consignas memorizadas que tienen que ver con el bien común, el rescate del sistema financiero y demás estupideces. 

Scorssese concluye en que a fin de cuentas por más tramposo que seas,  “aquí todo sigue igual y no ha pasado nada”, sin importar todas esas personas que quedaron arruinadas por el hecho de saber que sus acciones terminaron valiendo lo mismo que un boleto de autobús usado. Sin lugar a duda el cine del gran Martín Scorssese es intenso, descriptivo, va a fondo y sin maquillaje o falacias por complacer a los grandes estudios de Hollywood que también, por cierto... están en la bolsa.

 

 

FICHA TÉCNICA

El lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street)

2013, EE.UU., 179'

Director: Martín Scorsese

Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Margot Robbie, Rob Reiner

 

Sinopsis: Jordan Belfort es un emprendedor. Su credo es bien simple: robar a ricos y pobres para quedarse todo el dinero con sus amigos y gastárselo en putas y drogas. ¿Cómo consigue eso? Hablando sin parar del bien común, del afán de superación y de lo malo que es pagar impuestos. Es la doctrina Reagan que seguro que salvará a España y al mundo de los perversos funcionarios, sindicalistas e inmigrantes que se empeñan en hundir la civilización

 


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